miércoles, 6 de octubre de 2010

Yo, me pregunto; y mucha gente, dice.

"Yo, me pregunto; y mucha gente, dice." -Carlos Antonio Romero-

Días atrás, en una noche donde no había ni luna ni estrellas visibles en el firmamento, estuve despierto hasta altas horas y me puse a pensar todo lo que las personas decían acerca de los demás. Me fijé en que yo era uno de los pocos que se atreve a afirmar aseveraciones que a simple vista poseen el 100% de veracidad, pues considero que no todo es completamente cierto. Y llegué a una conclusión personal muy extensa, la cual pude resumir en la frase que comparto con ustedes.

Así es: mucha gente dice, pocos simplemente callan. No se puede hablar y callar a la vez, pero sí callar y hablar al mismo tiempo, pues muchas veces que callamos, intentamos decir una respuesta. ¿Cuántos no se han metido en conflictos por decir algo que creyó verdad? ¿Y cuántos no vieron resultar inocente a alguien que por más culpable que haya sido, simplemente decidió callar? Como decía Cantinflas: "Ahí está el detalle."

Dice algún enunciado de un filósofo histórico: "El tonto habla, mientras el sabio calla", pero, ¿qué tan cierto es esto? Siempre he sido partidario de que las cosas deben hacerse bien o no hacerse; por lo tanto, pienso que aquel que ha decidio hablar, tendrá que seguir hablando; y aquel que ha decidido callar, ha firmado su silencio.

Las ventajas de permanecer callado son múltiples y se reproducen entre ellas. Menciono una: evitamos compromisos innecesarios que nos perjudiquen o maquillen un falso benefactor. Inclusive la justicia entiende esto al decir: "Tiene derecho a permanecer callado, pues todo lo que diga puede ser usado en su contra": una frase tan cierta como la humanidad.

No se trata solamente de callar, sino de decir las cosas en el momento preciso. Una de las claves del éxito humano es darle a cada cosa su tiempo, y esto cualquier persona exitosa lo puede confirmar. ¿Qué? ¿Cuándo es el momento preciso? Cuando no sientas miedo de no saber si éste ya llegó.

En fin, cada uno tiene la ordinaria y, a la vez, extraordinaria facultad de decidir lo que hace: ¿hablas o callas para siempre?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Deja de esperar

"Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos."
-Confucio, filósofo chino-

A lo largo de nuestras vidas, atravesamos situaciones que no tienen una importancia notable y que no ofrecen resultados radicales y primordiales. Esto no quiere decir que no debamos entregar todo nuestro esfuerzo, y mucho menos que no la vivamos a plenitud. Pero, así mismo, existen vivencias en las cuales debemos dar el 110% de nuestro desempeño.

Muchas veces, pasamos por momentos de nuestras vidas en los que debemos prestar mucha atención a los pequeños detalles. Es aquí donde nuestra capacidad se ve probada por la situación, y es donde debemos dar todo lo que tenemos para ejecutarla. Nunca hay que despreciar los pequeños detalles que se nos presentan o que, simplemente, están, pero no los vemos.

En innumerables ocasiones, nuestro esfuerzo personal es el único menester que solicita un triunfo, una gloria, una satisfacción. Fue el esfuerzo emocional, el que permitió que Octavio, allá en la civilización romana, denigrara a la bella Cleopatra, no cediera a sus encantos y lograra adjudicarse las extensas tierras egipcias. Sus ganas de vendetta fueron evidentes, pero si no se hubiera esforzado en la contienda interna de sus deseos, no hubiera vencido. Es así, que él no necesitó de un esfuerzo ajeno, ni siquiera se vio obligado a exigirles a sus soldados que luchen para conquistar estos territorios, pues con su frialdad ya, prácticamente, los había conquistado.

El ser humano necesita dos herramientas para lograr algo con un contundente éxito: las ganas y el esfuerzo. Seguiremos hablando del esfuerzo, pues entendemos que la acepción de las ganas recae, simplemente, en el deseo impetuoso de obtener algo. Una vez comprendido eso, podemos entender que el esfuerzo (la otra mitad del camino) es, básicamente, el trabajo físico y mental que emplea el individuo.

Pero la última frase no termina allí, pues cabe mencionar que el trabajo es realizado de una manera ardua y empeñosa, es la única manera para hacer que las ganas se reproduzcan y procreen, junto con el esfuerzo, un magnánimo triunfo. Pues ¿quién no se alegra con un triunfo? y ¿quién se disgusta cuando está alegre? Nadie; es así, que el individuo se guarda algunas malas caras para otras ocasiones.

En fin, dejo planteada la fórmula de la gloria personal... GANAS + ESFUERZO = ÉXITO. Ésta debería ser considerada un principio básico de la existencia humana, pues es una fórmula que , tarde o temprano, se convertirá en una ecuación, en una mera igualdad universal. Cada uno de ustedes tiene la última palabra. Entonces, ¿te quieres ahorrar disgustos?

Los estima,
C. Antonio Romero

jueves, 22 de abril de 2010

Un pocote y un todito

"De todo, un poco", o, "De un poco, todo"

Son éstas las variantes que definen gran parte de la personalidad de una personas, y debido a que no se puede reemplazar una frase con la otra, es necesario establecer una diferencia detallada acerca de ambas.

Empecemos con "de todo, un poco". Esta frase es la más utilizadas por las personas al ser víctimas de preguntas como -¿a qué te dedicas?-, -¿para qué eres bueno?-, o quizás -¿qué haces para subsistir?-. Pues bien, es una respuesta MEDIOCRE (ojo, no negativa, del todo), y las personas necesitan saber el porqué.

"De todo, un poco" indica, que un individuo puede, en varias situaciones determinadas, emplear sus conocimientos o su experiencia para resolver algún problema que se presente en dichas situaciones, y eso no está del todo mal. El problema con ésta, es que da a entender, desde otro punto de vista que aquel individuo es un mediocre en TODO lo que hace, porque sólo sabe un poco. Además, nadie, absolutamente nadie, conoce todo. Entonces, además de mediocre, vendría a ser un FALSO.

Ahora, con la frase "de un poco, todo" las cosas cambian radicalmente. Para empezar, aclara que es bueno en desempeñarse en un poco de situaciones, porque su subconsciente entiende que no es conocedor de todo lo que encierra este universo. También resalta la modestia al reconocer su ignorancia en muchas cosas y, que prefiere "hacer o no hacer" pero no quedar en la mediocridad.

Podemos resaltar además que al mencionar la segunda frase, la excelencia se hace presente, ya que una o pocas materias, pueden desempeñarse magníficamente, y muchos saben que es mejor alguien EXCELENTE que alguien PASABLE.

Finalmente, debemos mencionar que la modestia está en manos de quien sabe que no sabe de todo, mas no en quien cree saber un poco de cada cosa. Ser arrogante no es lo mismo que ser conocedor, y ser ignorante es lo mismo que ser mediocre.

Bueno, los dejo con ese criterio de ayuda para ustedes, ya que esto es sólo una opinión reflexionada con fundamentos. Cada individuo es amo y señor de sus decisiones finales, aunque eso es otro tema.

Los estima,
C. Antonio Romero

martes, 20 de abril de 2010

Cargas aparentemente insoportables

"Las pruebas que te pongo no son para que te quedes en ellas, sino para sarandearte, para sacar lo mejor de ti. No olvides, yo jamás pondré una carga que no puedas soportar."

Esta aseveración la leí en una página web (la cual, verdaderamente, olvidé cuál es), y la apliqué en un momento que estaba pasando por malos ratos; tuve peleas con mi pareja sentimental, mala situación económica familiar y una desesperación interna por alcanzar la tranquilidad. Entonces, la vi. La apliqué porque entendí que era de un ser superior, y, como católico, creo en aquello.

La pensé, la medité varias veces, y empecé a tranquilizarme "sin querer, queriendo" como dice una célebre frase de Chespirito.

Al poco tiempo entendí que casi todo estuvo en mis manos, siempre, pero no quise darme cuenta. Es así, pues, que llegué a la conclusión de que no existe prueba más vigorosa que nosotros, como personas. Todas las pruebas son superadas por nosotros mismos, bueno, casi todas. Otras hay que solicitar ayuda a un tercero o creer en el ser superior, es decir, tener fe, y tenerla de verdad.

Entonces amigos y amigos, les dejo esto para que reflexionen y me dejen sus apreciaciones y comentarios.

Los estima,
Don Tony Romero [+]